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Alergias vs intolerancia alimentaria

La visita a un especialista puede ser la clave para diagnosticar precozmente estas condiciones y realizar los ajustes a la dieta

MARIÁNGEL PAOLINI |  1 de octubre de 2017

Creo que no hay nada más triste que ver la angustia en la cara de unos padres frente al llanto incesante de su hijo, a causa de un fuerte dolor abdominal, un cuadro de diarrea o ambas. La decepción de una madre ante la orden del médico de adelantar el destete, el calvario de tener que probar todas las formulas infantiles hasta dar con la mas "adecuada" son situaciones cada vez más frecuentes en nuestros días.

Lamentablemente la falta de información y la necesidad de una "solución" rápida que calme el sufrimiento de los niños –y de los desesperados padres- impiden el diagnostico adecuado a cada caso.

Hablemos de las alergias
Una alergia alimentaria es una respuesta exagerada del sistema inmunológico, mediada por anticuerpos del tipo IgE debido al consumo de un alimento en particular.

Al nacer y hasta aproximadamente los dos años, nuestro organismo posee un sistema inmunológico en franco desarrollo, que es puesto a prueba con cada nuevo alimento que probamos. Después de esa edad, si las reacciones siguen siendo adversas, es posible que estemos frente a una patología.

De acuerdo a la World Allergy Organization (2003) toda aquella reacción no tóxica y producida por la ingesta de alimentos, mediada por IgE puede ser categorizada como una alergia alimentaria.

Los síntomas asociados a las alergias alimentarias van desde un ligero malestar hasta reacciones potencialmente mortales, que requieren atención médica inmediata y suelen producirse a pocos minutos después de ingerir el alimento. La gravedad e intensidad de los síntomas dependerán estrictamente de la cantidad del alérgeno ingerido y la sensibilidad de la persona a tal componente.

Sobre la intolerancia
La intolerancia alimentaria es aquella respuesta anómala del organismo frente a cualquier alimento o aditivo alimentario, en la que no participa el sistema inmunológico.

También conocida como Hipersensibilidad Alimentaria no alérgica, es la incapacidad de nuestro sistema digestivo de procesar algunos alimentos; se debe a la formación de anticuerpos del tipo IgA e IgG frente a determinados alimentos, pero no del tipo IgE, que como ya les comenté solo están presentes cuando se trata de una reacción alérgica. Su frecuencia es entre 5 y 10 veces superior a la alergia.

La sintomatología asociada es de carácter más leve aunque de duración crónica, y agrupa las siguientes manifestaciones: trastornos gastrointestinales, como dolor y distensión abdominal, vómitos y diarrea, alteraciones respiratorias, dermatitis y eczemas, migraña, fatiga crónica y alteraciones reumáticas, así como el fracaso de la dieta hipocalórica en el tratamiento del sobrepeso.

Las causas de esta condición pueden ser diversas y ésta es una de las razones por las que resulta complicado emitir un diagnostico preciso ante los primeros síntomas.

Algunas personas nacen con esta condición, debido a la ausencia o limitada presencia de algunas enzimas involucradas en el metabolismo de los alimentos. Otras condiciones genéticas asociadas a la intolerancia a los alimentos son el grupo de Errores innatos del Metabolismo y pueden ser fácilmente detectados con una prueba de punción del talón o la Pesquisa Neonatal en bebés entre  7 y 15 días de nacido.

En algunas ocasiones, aun cuando no se nazca con la condición se pueden experimentar cuadros de intolerancia alimentaria en adultos, por lo que la visita a un especialista puede ser la clave para diagnosticar precozmente estas condiciones y realizar los ajustes a la dieta que permitan el bienestar del paciente y su entorno.

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