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Dayana Leandro, madre y mujer de raza radio

La comunicadora social y locutora celebra 11 años de transmisión ininterrumpida del "Placeres urbanos", el programa radial con el que busca ser una guía del buen vivir de los caraqueños y de los venezolanos

YOLIMER OBELMEJÍAS VALDEZ |  13 de mayo de 2018

Portadora de un apellido que es sinónimo de radio, Dayana Leandro -hija del reconocido locutor Jesús Leandro- quiso hacerse su propio nombre en los medios de comunicación y, específicamente, en las ondas hertzianas.

Hoy en día, la comunicadora social de la Universidad Santa María y locutora de la Universidad Central de Venezuela, suma dos décadas de vida artística y su programa punta de lanza, Placeres urbanos, transmitido a través de La Romántica 88.9 FM, arriba a 11 años.

En sus inicios profesionales Leandro fue modelo de la competencia de talento ¿Cuánto vale el show?, animado por Guillermo ‘Fantástico' González, emitido en la década de los 90 en Venevisión. "Después, quedé en la plantilla de Unión Radio, que es una gran escuela; ahí fui productora e hice programas especiales", recuerda.

No transcurrió mucho tiempo para que la conductora de tersa voz ideara el formato del espacio que la ha mantenido vigente en la radio durante más de una década.

"Mi primera oportunidad como locutora la tuve en Planeta 105.3 FM, donde conduje Sin flash radio; allí fue cuando creé Placeres urbanos, un programa con el que quise desde sus inicios cubrir todos los eventos de vida social de Caracas. En ese momento, no había programas de gastronomía sino de recetas, el que estaba al aire era el de Víctor Moreno y su papá", destaca.

Sin proponérselo, Leandro fue pionera de una fuente que no había sido abordada en la radio venezolana. "Hace 11 años, nadie hablaba de placeres porque los relacionaban exclusivamente con sexo y tampoco usaban el término urbano, así que conquisté un nicho que nadie había explotado. Hoy en día, todas las secciones de las revistas hablan de placeres, pero en ese tiempo no lo hacían por lo que, en ese sentido, me siento visionaria. Arranqué hablando de gastronomía como una sección emblemática desde el punto de vista sensorial, ‘qué vas a comer ahí', ‘cómo te vas a sentir en ese lugar', ‘qué te puedes poner de ropa', ‘con quién deberías ir a ese lugar'. Creo que ha calado muy bien y la muestra es el tiempo que tiene al aire Placeres urbanos. Al principio, era transmitido los fines de semana, luego lo pasaron a la semana y me dieron media hora más. Toda esa terquedad mía y trabajo ha funcionado y ha rendido sus frutos", refiere.

¿En algún momento se sintió presionada por ser hija de Jesús Leandro?

Presión no, pero sí una gran responsabilidad. El nombre de mi papá es un bien fuerte y pesado en la radio, una referencia importante en el mundo de la locución y yo no quería defraudarlo. No puedo hablar mal, soy la hija de Jesús Leandro, pero más allá de eso, desde que nací estoy yendo a una cabina de radio con mi papá, así que fue algo natural para mí. Él supo inculcar en mí el respeto hacia la radio, el micrófono y los oyentes.

¿Ha hecho lo mismo con sus hijos? ¿También los lleva para la radio?

Sí, Bárbara (4 años) y Sebastián (2 años) ya van para la radio. En mi casa tengo un pequeño estudio de grabación y ella agarra se pone los audífonos y se pone a hablar en el micrófono. Mi papá está chocho porque ve que cada vez más están sacando esa vena artística del abuelo y de la madre.

¿Cuál ha sido la mayor transformación que ha sufrido el programa?  

Placeres urbanos nació como una guía del buen vivir, como un oasis en el desierto, que siempre es tan necesario y, sobre todo, en estos tiempos. ¿La mayor transformación que ha sufrido? Yo diría que, como Madonna, he ido renovándolo con el tiempo. Siempre estoy inventando secciones. Ahora tengo una guía para padres en la que me acompaña Fernando Pereira Arellano, uno de los fundadores de Cecodap, con la que queremos dar consejos a los padres y maestros, tips de crianza tanto para chicos como para los más grandes. También invito a nuevos colaboradores, cada uno de ellos aporta muchísimo a la sociedad, como Carlos Giménez que es conferencista, autor de varios libros de tendencia tecnológica y forma parte de Datanálisis, entre otros. Abordo los mismos temas que he tocado desde los inicios, pero con más contenido. El programa ha ido madurando, ya son 11 años al aire. En 2007 era una mujer soltera y rumbera. Hoy en día, soy mamá de dos bebés y cambié la manera de ver las cosas. Placeres urbanos también es como mi hijo, ha ido cambiando conmigo y evolucionando.

 ¿Un programa como Placeres urbanos tiene espacio en la Venezuela 2018?

Hoy en día, que hablamos tanto de resiliencia, creo que Placeres urbanos es un espacio que ayuda en ese proceso porque si nosotros no respiramos y no apartamos un tiempo para calmar nuestra mente, no podemos tomar buenas decisiones ni fuerza para sobrellevar el día a día. Cada día, en el programa quiero llevar un mensaje positivo a los radioescuchas. Para no colapsar, hoy más que nunca Placeres urbanos es un espacio necesario. Somos una ventana que busca demostrar que los venezolanos estamos haciendo cosas en positivo. En medio de la situación también hay noticias buenas y yo quiero ser eco de esas noticias. Quiero que la gente se conecte con el bienestar sintonizándose con Placeres urbanos de 1:00 a 3:00 de la tarde.

¿Cuáles son los placeres urbanos que definen a Caracas y Venezuela?

La buena mesa. Aquí tú comes muy bien, incluso ahora que con la crisis vas a un restaurante y pides un plato y te dicen ‘esto no lo hay'. A pesar de ello, la buena mesa sigue siendo un placer y un placer accesible porque hay lugares de todo tipo y de toda gama de precios. Aquí todos nos hemos movido para hacer más llevadera la situación del país. Venezuela está bendecida con una geografía magnífica. Lamentablemente, no se ha explotado cómo es. Tenemos puestas de sol hermosas, ricas playas, lindas montañas, unos impactantes Médanos de Coro y ese es un placer que no podemos quitarnos. El más poderoso placer urbano de Venezuela es su clima y la calidez de su gente.

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