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FENG SHUI

Cómo mantener el equilibrio en tu hogar

ALFONSO LEÓN |  2 de octubre de 2016

• Mantén siempre el aire fresco circulando en tu casa. Abre las ventanas y puertas con frecuencia para airear el espacio, invita a la naturaleza a entrar. Utiliza inciensos o aceites esenciales para limpiar los ambientes. Procura respirar aire limpio: así activas una de las bases para obtener tu bienestar. Aumenta el oxígeno y tu fuerza vital colocando plantas, sobre todo, en las coordenadas este y sureste. Elije las que se sean verdes y sanas.


• Llena tu casa de la luz natural del Sol. Esto incluye una buena iluminación. La luz nos aporta nutrientes y hay que darle al cuerpo la nutrición suficiente de esa fuente. Por la noche, en las salas donde pasas mucho tiempo, utiliza luz tenue, suave, con reguladores o lámparas de sal.


• Procura mantener siempre tus espacios en orden. A veces no es fácil de mantener, sobre todo si se tienen niños pequeños, pero poco a poco enseña al grupo familiar a mantener el orden en toda la casa. El desorden agota y bloquea la energía de los que viven en el hogar.



• Elije colores que te ayuden a relajarte como los tonos neutros. Aquellos como beige, blanco, tonos ocre, tonos tierra y los semejantes a la madera. Ya sea en el color de las paredes, en la ropa de cama, en las obras de arte, en las telas o en las figuras de decoración, los colores suaves y neutros proporcionan una sensación de paz. Enciende velas en color crema para la relajación. Deja que la armonía llegue a tu hogar.



• Elige siempre una habitación que esté situada lejos de los ruidos de la calle. Desde el punto de vista del Feng Shui, la mejor posición de tu habitación está en la parte trasera de la casa (zona Yin).



• Procura no ver la televisión antes de acostarte, ya que agota tu energía. La violencia y las noticias negativas pueden ser absorbidas por el subconsciente y causarte un mal Chi.



• Consigue un ambiente tranquilo para tu hogar. Pon un CD que emita sonidos de la naturaleza, como las olas del mar, arroyos de montaña o el canto de los pájaros. Al oír estos sonidos tu ritmo cardíaco baja, la respiración se suaviza y se calma el sistema nervioso. Los sonidos de la naturaleza son una medicina para tu cuerpo y mente.

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