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Prender para aprender

¿Cómo manejar el uso de dispositivos tecnológicos para el beneficio del niño? A continuación ofrecemos algunas pautas para responder este interrogante que cada día más padres se hacen

GERTRUDIS RENI |  22 de abril de 2018

La relación de los niños con la tecnología difiere significativamente de cómo sus padres y abuelos aprendieron a usar la computadora y el teléfono celular. Bebés que aún no caminan son capaces de mover sus deditos sobre la pantalla y disfrutar de sonidos e imágenes, niños que todavía no saben leer obtienen información sólo con apretar un botón y utilizar la búsqueda por voz; y hasta hay padres que acuden a sus hijos de 7 u 8 años cuando están tratando de resolver una duda tecnológica.

La proporción de niños que juegan con computadoras, teléfonos celulares y  tabletas ha aumentado exponencialmente en los últimos 5 años, y la edad en la que comienzan a utilizar esta tecnología es cada vez menor, evidenciándose esto con las populares tabletas para bebés. Para muchos padres es difícil no caer en la tentación de usar estos dispositivos como niñeras, ya hay literatura que se refiere a ellos como chupón electrónico o shut-up toy.

Lo que a los adultos nos puede parecer una avalancha tecnológica no es más que algo muy común y simple para estos pequeños, pero eso no impide que sean los padres los que ejerzan su función de guías y educadores para que el uso de la tecnología no suponga un problema sino una ventaja en la formación adecuada de sus hijos.

Sacar ventaja

La meta debe ser aprovechar los medios electrónicos para capacitar al niño a desenvolverse en el mundo digital que le tocará vivir. Negarle el manejo de tecnología significa también reducir su capacidad de competir  y desarrollarse en el mundo actual. Como no podemos subestimar los efectos nocivos que la exposición a tantas "pantallas" pueda producir en su desarrollo, es de vital importancia que sigamos ciertas pautas que nos permitan enseñarles a hacer el mejor uso posible de los medios digitales reduciendo los efectos negativos que sin duda pueden traer consigo.

¿Cómo afecta esta nueva tecnología el aprendizaje, la conducta, la salud y las relaciones sociales de los niños? Hasta el día de hoy el fenómeno se ha estudiado poco y las investigaciones se contradicen unas con otras. Existe gran cantidad de estudios relacionados con el uso de la televisión pero aunque el niño esté mirando también una pantalla su relación con el dispositivo no es la misma, así que los hallazgos no son precisamente aplicables. Frente a un televisor el niño es totalmente pasivo mientras que el juego en los dispositivos electrónicos es interactivo, produciéndose cambios o respuestas en la pantalla según las acciones que el niño  ejecute,  esto marca una gran diferencia.

Los programadores de  aplicaciones, ebooks y juegos educativos se esfuerzan y especializan en ofrecer infinidad de juegos tomando en cuenta factores que captan la atención y estimulan al niño a interactuar lo que resulta en un aprendizaje activo.

Así que lo mejor que podemos hacer es usar el sentido común y regular el uso de los dispositivos electrónicos para aprovechar todo lo bueno que tienen minimizando las posibilidades de que su uso se convierta en un problema no precisamente "virtual".

Desde el comienzo: Aprender sanamente



-Establecer hábitos saludables que reduzcan impactos negativos en la salud, éstos quedarán bastante establecidos en el tiempo:

-Distancia: colocar el dispositivo a una distancia adecuada a los ojos, entre 40 y 60 centímetros es lo ideal. No permita el uso del dispositivo en la oscuridad.

-Postura: utilizar el dispositivo mientras está sentado en forma erguida, no permitir la costumbre de utilizarlo acostado o en una mala postura.

-Tiempo de uso: si desde un comienzo no fijamos límites en el tiempo, más adelante será prácticamente imposible hacerlo. La mayoría de las tabletas para niños traen una opción llamada gestor de tiempo, utilícela a su favor, en caso que no tenga esta opción programe una alarma que fije el tiempo de uso. La recomendación es que los niños menores de 2 años pueden jugar hasta por 15 minutos, los de  5 años media hora, y solo después de los 7 años por 1 hora. Cuando ya utilizan el dispositivo para hacer tareas podrá usarse más de una vez al día pero siempre respetando el límite de tiempo establecido.

Contenidos: Aprender lo debido

-Control parental: los medios interactivos son fuentes ilimitadas de información pero hoy en día es muy sencillo establecer filtros que impidan el acceso a contenidos no aptos para menores. La mayoría de los aparatos para niños ya vienen con estos controles instalados. En teléfonos y computadoras puede ir a la configuración del  dispositivo y buscar las herramientas que éste ofrece para limitar el contenido. Aplicaciones como KidsCare, Norton Family Parental Control y Kaspersky Parental Control pueden ser de gran utilidad.

-Supervisión: no hay mejor control que el que ejerce un padre así que siempre supervise usted mismo qué programas, juegos, aplicaciones o información está manejando el niño. Una sabia norma es que cada vez que quiera comenzar un nuevo juego, bajar una aplicación, buscar una información,  debe tener su consentimiento. De esta manera también se asegura que el niño está interactuando con material de alta calidad. Así como hay juegos excelentes hay otros no tan buenos, sáquele provecho a la tecnología y escoja lo mejor para su hijo, juegue con él, disfrute de verlo aprender, de esta manera no sólo supervisará lo que hace sino que además compartirán tiempo de calidad.

-Seguridad: es importante que entrene al niño a no suministrar información personal. Muchas empresas utilizan estas plataformas para vender sus productos y saben que los niños son presas fáciles, así que es mejor advertírselos para que no caigan en la tentación de hacer click en comprar.
Sólo haremos click en aprender.

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